
Ayer probé el dulce sabor a descafeinada...

Sí, soy yo, que he vuelto por estos lugares, bueno, en realidad no me había ido, solo que no actualizaba, porque he ido entrando en vuestros rinconcitos para mantenerme al corriente.
Dicho esto, lo siguiente es darle las gracias a la lluvia que por su culpa no he podido salir y me quedo toda la tarde en casa. A la lluvia y a la persona que me ha empujado a escribir hoy, que sino es porque tenía que contestar un megacorreo no me pongo delante de las teclas ni a la de tres.
Pero bueno, como dice el refrán, “lo bueno se hace esperar”, jejeje
Ya casi ni me acordaba de cuándo había escrito por última vez, quitando de los poste navideños y el video musical de Sabina (por cierto, genial el concierto que hizo en Barcelona).
A lo que vamos, a finales del año pasado, en noviembre, mi ex vino a Barcelona, desde que nos escapamos en verano nos habíamos visto un par de veces, así que aprovechó que venía a ver a una amiga y nos vimos, bueno más bien vino a ver a la amiga como excusa para poder vernos, porque de los 3 días que pasó aquí, 2 de ellos durmió en mi casa. Ella se volvió para Torrevieja con la intención de que lo nuestro no tenía mucho sentido, porque yo tenía muchas dudas y eso la echaba para atrás. Pero fue decirme eso y medio reaccioné para poner un poquito más de mi parte, tratando de involucrarme más para ver si podíamos llegar a algo o tirábamos la toalla "definitivamente". Y así pasamos las navidades, hablando cada día y con ganas de volvernos a ver. Pero yo no me podía permitir el viaje para verla, como mínimo hasta febrero, así que con esa intención fuimos tirando, porque avanzar poco avanzábamos, y eso a mí pues me hacía seguir con mis dudas, vamos como la pescadilla que se muerde la cola. Yo sabía que ella no iba a venir porque por su forma de ser iba a esperar a que yo fuera, como esperando una muestra de mi parte para ver que iba en serio.